martes 1 de diciembre de 2009

Bien, hemos llegado al capitulo final de esta historia, de antemano agradesco mucho a quienes la han seguido y han dejado sus comentarios, espero que para este capitulo no sea la excepción y espero ansioso también vuestras criticas. Sin aburrirlos más los dejo con el capitulo final.



El lago Córnico


CAPITULO FINAL




La extraña voz terminó de hablar alargando la última sílaba de su frase final hasta fundirla con la maligna y monótona vibración de aquella siniestra dimensión. Poco a poco Paula abre sus ojos y vuelve a la realidad, aquel enigmático sueño le ha descubierto una realidad terrible y trágica, el cuarto de concreto que se contrapone con el material del cuál esta hecho el resto de la cabaña, es un pasaje para que entidades sobrenaturales invadidos por la frustración y envidia tengan la oportunidad de regresar una vez más al mundo del cual fueron arrebatados usurpando los cuerpos de las personas vivas que tengan la mala suerte de caer en aquella trampa.


Paula sale de su escondite y con mucha cautela se acerca hasta la puerta de la habitación con una clara intención de querer huir, piensa que desde que se durmió ha pasado ya un buen rato y es probable que las criaturas bien se hayan devuelto por el portal de aquel cuarto de concreto a su dimensión de origen. Con mucho cuidado y procurando no hacer ruido, Paula abre la puerta y sale al pasillo del segundo piso para aproximarse a la escalera y descender a la planta baja. Poco a poco comienza a bajar los peldaños de la escalera y cuando está llegando ya al último, el sonido de un cerdo comiendo le hace poner los pelos de punta. La mujer no logra entender qué hace un cerdo dentro de su casa, el temor y el cansancio psicológico impiden que su mente funcione con lucidez en estos momentos por lo que decide proseguir con el plan principal: huir de la cabaña.


Paula debe atravesar el umbral que da a la mesa del comedor para poder alcanzar la puerta de la entrada principal de la cabaña, y es precisamente desde ahí de donde provienen los ruidos de cerdo comiendo, se prepara para pasar corriendo hasta alcanzar la salida, mas la curiosidad que le provoca ese repugnante sonido de animal hace que con mucha cautela se asome a ver de que se trata. Con horror comprueba que sobre la mesa del comedor se encuentra su hijo Andrés comiendo con la mano un montón de excrementos y heces que el mismo ha defecado sobre el mantel, Paula no sabe como reaccionar, conmovida por la impresión y el asco no se da cuenta de que por detrás se ha acercado Alvaro quien la toma por los brazos.


-Ahora nos acompañarás al cuarto de concreto.- amenaza Alvaro.


Andrés salta de la mesa y se arroja sobre su madre quien junto con Alvaro logran reducirla, a pesar de las patadas y bruscos movimientos que hace ella para intentar liberarse entre gritos de auxilio. Padre e hijo llevan a la mujer contra su voluntad hacia la habitación de concreto, al entrar se comienza a oír una leve vibración que poco a poco va aumentando en intensidad hasta hacer vibrar los cristales de la cabaña. Andrés se acerca a la puerta de aquel cuarto maldito que por tantos momentos permaneció cerrada y que ahora se descubre en plenitud ante los ojos de Paula, al abrirla una luminosidad roja cegó por completo los ojos de la desgraciada mujer quien clamaba por ayuda y piedad, sin embargo entre Andrés y Alvaro la empujaron hacia el umbral de aquella puerta y la luminosidad roja absorbió por completo su cuerpo, apagando con ello sus histéricos llantos.


Al cabo de unos segundos volvió a emerger desde esa luminosidad Paula, esta vez sonriendo.


Llegó el fin de semana y con ello también Nicolás, el dueño de la cabaña y amigo de Alvaro. Bajó de su automóvil y se dirigió a la entrada de la cabaña para reunirse con Alvaro y ayudarle en su investigación ufológica tal cómo se lo había prometido para este fin de semana. Mientras se aproxima a la cabaña, ve que desde su interior salen Paula, Andrés y su amigo Alvaro con las maletas hechas, tal parece que se van.


-Hey, Alvaro ¿Cómo estás?- saluda Nicolás acercándose a la familia.- perdón por no haber venido antes, ¿qué tal la cabaña, les ha gustado?


-Pues, no ha estado mal… no ha estado mal.- responde quien dice llamarse Alvaro.- ahora si nos disculpas…


La familia sigue su camino hasta el automóvil en el cuál llegaron. Nicolás se queda sorprendido.


-Pero… espera, ¿se van ya?, se suponía que íbamos a investigar los avistamientos de OVNIS en esta zona…- reclama Nicolás.


-No ocurren muchas cosas interesantes en el lago Córnico…- responde quien dice llamarse Paula.- te aburrirás mucho estando aquí…


-Ya veo…- dice Nicolás haciendo una breve pausa sin comprender aún nada de lo que ocurre.- ¿Y Max?... ¿el perro no había venido con ustedes?


-Max ha de estar bien… -dice el niño quien se hace llamar Andrés.- sabe cuidarse muy bien solo… por cierto si te aburres podrías ir a la habitación de concreto.


Los tres miembros de la “familia” se miran y sonríen maliciosamente antes de irse.





FIN



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martes 24 de noviembre de 2009

El lago Córnico



CAPITULO 9 : PENULTIMO CAPITULO





Pasa un breve momento y vuelve a oírse el ruido de aquellos largos y pesados pasos que esta vez van escalera abajo, tal parece que las bestias que aguardaban afuera ahora descienden hasta el primer piso. Es ahí cuando Paula da rienda suelta a su temor y comienza a llorar amargamente.

Pasan horas, afuera el sol lentamente va cediendo paso al anochecer y la mujer no se atreve a mover un solo músculo, la tensión sufrida con anterioridad le pasan la cuenta y cae en un estado de sueño que no tarda en ponerla a dormir. Paula sueña algo muy extraño.

Se encuentra en una dimensión negra como una noche sin estrellas, todo el aire está enrarecido y al respirar nota que sus pulmones se llenan de humedad, de fondo se oye un constante zumbido, una especie de vibración equivalente al que emite un motor de automóvil al ser encendido. Ella no tiene idea donde se encuentra, mas siente que no está sola en aquel lugar, logra percibir una presencia en toda esa oscuridad, una presencia que siempre la ha acechado toda su vida en los lugares donde no hay luz, solo que esta vez ésta se hace mas fuerte. De pronto la voz de esa presencia le habla:



“Me reconoces ¿no es así?”


Ante la pregunta formulada, Paula quiere contestar, pero no puede abrir la boca, algo se lo impide.


“Yo sé que es así, soy aquella presencia al que todo ser humano teme cuando se encuentra a solas y en la total oscuridad. Y estás aquí para conocer…”


Paula desea gritar, pero sus labios no se mueven, tiene su boca totalmente sellada.


“Yo te enseñaré… y tú aprenderás…

La muerte como lugar físico existe, miles de personas llegan ahí a diario. Es una dimensión totalmente fuera de todo contexto espacio-tiempo en la cual los cadáveres de ancianos, hombres, mujeres y niños desnudos son arrastrados en vasijas con forma de disco por los cielos de aquel siniestro lugar. Ahora bien, miles de cientos de millones de personas en la tierra han experimentado la muerte y la posterior existencia tras padecerla, todos en épocas tan distintas unas de otras y lugares tan remotos que es imposible no maravillarse ante ello. Personas que murieron bajo trágicos y terribles accidentes en décadas o siglos pasados pueden ver ahora con envidia y justa frustración el hecho de que las personas que viven hoy en día lo hagan con plena libertad y desarrollo, libertad y desarrollo que ellos no pudieron alcanzar.

Quiero que veas las siguientes imágenes de personas que alguna vez pasaron por este mundo, verás que todas ellas tienen algo en común.









































¿Las viste?, ¿viste cada una de ellas con detención?, en sus rostros puedes ver un silencioso reproche, parecieran estarle gritando en silencio a las generaciones futuras: "disfruta cada instante, disfruta cada momento como si fuese el último". Y con ello… la frustración de no poder repetir su paso por este mundo.


Es por esa razón que gracias a cierta ingeniería sobrenatural hecha por artistas anónimos y maldecidos, las personas ya muertas tienen la chance de regresar a esta dimensión a través de un portal que da la posibilidad de que los entes espirituales puedan ocupar el cuerpo de las personas vivas con la condición de que éstas ingresen a la dimensión de los muertos a través de dicho portal, una suerte de “trueque” corpóreo.


Y uno de esos portales se encuentra en el lago Córnico, Paula… en la cabaña donde habitas…”




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*fotografías obtenidas de:

ancientfaces.com
historynewnetwork.us
arija.org


respectivamente.

lunes 16 de noviembre de 2009

El lago Córnico


CAPITULO 8









Paula no logra entender lo que ocurre.


-Amor, ¿qué dijiste?


-¿Quieres ir a la habitación de concreto?- vuelve a preguntar Alvaro.


-P-pero… ¿Dónde está Max?- inquiere Paula advirtiendo como la angustia comienza a inundar su mente.


Alvaro no responde, vuelve a posar sus ojos en la pantalla de TV perdiendo todo signo de lucidez en ellos. La mujer se rasca la cabeza sin saber que hacer pues esto le está comenzando a asustar, por lo que decide acercarse a su marido y tomarle del brazo para hacerlo reaccionar, sin embargo en aquel instante Alvaro reacciona, pero de muy mala manera y se arroja sobre su mujer de forma violenta.


-Creo que me acompañarás ahora mismo al cuarto de concreto…- dice Alvaro mientras forcejea con ella en el suelo.


-¡Déjame!, ¡¿Alvaro qué te ocurre!?!-Grita Paula horrorizada.


Acto seguido él coge a su esposa tomándola por el cabello y de forma salvaje comienza a arrastrarla por la sala hacia el pasillo, su intención es llevarla hacia el cuarto de concreto, mas Paula entre gritos y sacudidas logra ponerse de pié y se mete rápidamente a la cocina cerrando la puerta tras de sí, Alvaro comienza a golpear de forma desesperada, a toda costa desea entrar. Sin embargo al cabo de un instante desiste y se dirige ahora hacia fuera de la cabaña en busca de su hijo Andrés.


Alvaro se aproxima al automóvil y abre con violencia la puerta de los asientos traseros, pero no hace mas que asomarse al interior cuando recibe un fuerte y seco golpe en la cara propinado por el pequeño Andrés y su patineta de skate, quien había escuchado desde afuera los gritos de su madre y supuso que algo andaba mal. Alvaro lleno de rabia coge a su hijo por los pies y lo arrastra hacia fuera, a duras penas puede contener sus patadas y golpes, pero finalmente logra reducirlo y lo mete al interior de la cabaña. Adentro se encuentra Paula que observa a través de la puerta de cocina semi-junta los movimientos de su esposo, al observar a su pequeño hijo Andrés atrapado y siendo arrastrado por él, sintió como la ira, la desesperación y el súper desarrollado instinto de protección que tiene toda madre con sus hijos se encendía como una suerte de alarma en ella y sumida bajo ese poderoso arrebato de adrenalina sale de la cocina convertida en un verdadero animal salvaje para abalanzarse sobre él.


-¡A mi hijo no lo tocas, desgraciado!- grita Paula casi arrancándole la oreja de un mordisco a Alvaro mientras forcejea estando encima de él.


Pero él, sin soltar a Andrés logra empujar con su otro brazo a Paula quien cae sobre una pequeña mesita con superficie de cristal haciéndola añicos. Es en ese instante en que Alvaro se apresura y arroja a Andrés hacia el interior del cuarto de concreto para luego entrar él y cerrar la puerta. Los gritos del niño súbitamente y de un momento a otro se callan, luego dan paso a una extraña y subterránea vibración que hace temblar las paredes de aquel estrecho pasillo. Paula por su parte intenta poco a poco ponerse de pié pues quedó muy malherida tras haber atravesado el cristal y no consigue reaccionar aún, de pronto a sus oídos llega un desagradable y gutural sonido de dos voces que parecen venir desde el interior de aquel cuarto, son voces de bestias o bien similar a los que podrían emitir unos enormes animales monstruosos, parecen aullar y rugir simultáneamente a la vez. Paula quien es presa del pánico en este instante nota que ambos seres, bestias, o lo que sea comienzan a avanzar hacia la puerta, así lo indican unos pesados y mastodónticos pasos que se hacen escuchar. La mujer se levanta del suelo como puede afirmándose del pasamano de la escalera y como es lo que tiene mas cerca en comparación a la distancia en la que se encuentra la puerta de salida opta por subir al segundo piso y esconderse en cualquier habitación, y así lo hace. Una vez arriba puede oír como las pesadas y enormes criaturas rompen la puerta de la habitación de concreto y salen al pasillo, puede oír como se arrastran y avanzan dando unos largos y pesados pasos que al dejarse caer hacen temblar las paredes de la cabaña. Sin perder mas tiempo Paula se mete en la habitación de Andrés y como puede se esconde bajo su cama. Desde ahí escucha como los monstruosos seres comienzan a subir pesadamente la escalera hacia el segundo piso peldaño a peldaño dejando caer sus enormes pasos de forma violenta. La mujer oye con pavor como las bestias llegan ya al segundo piso y avanzan lentamente por el pasillo, de pronto se escucha la voz del pequeño Andrés:


-Mamá, ven a jugar con nosotros al cuarto de concreto.




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martes 10 de noviembre de 2009

El lago Córnico




CAPITULO 7






Alvaro camina por el estrecho pasillo hasta llegar al umbral de la habitación de concreto, desde afuera alcanza a percibir una humedad y un frío realmente intenso que proviene desde el interior del cuarto, sin embargo no siente ni pizca de ganas de abrir la puerta para ver adentro. Lentamente e intentando no prestar mayor atención a los temores e ideas raras que pasan por su cabeza comienza a identificar la llave correspondiente en el enorme manojo que sostiene en su mano para cerrar la habitación de concreto. Da con una que puede ser y la prueba en la cerradura, mas desde el interior de la habitación puede oír la nítida voz de una anciana que dice a un ritmo torpe y lento:


-…es…es…atemporal…


A Alvaro se le cae el manojo de llaves al suelo producto del susto y rápidamente se agacha a recogerlo, de forma nerviosa y torpe comienza a meter las llaves una por una en la cerradura para dar con la indicada a la vez que comienza a escuchar unos enormes y pesados pasos que se arrastran desde el interior del cuarto de concreto, su miedo aumenta aún mas cuando oye un salvaje sonido gutural como si se tratase de una bestia enorme que jadea tras cada pesado movimiento que hace. Alvaro intenta poner en orden su cabeza y coordinar sus movimientos que están siendo sobrepasados por los temblores del pánico. Los pasos son gigantescos y al dejarse caer llegan a hacer temblar la pared del pasillo, sin embargo la fortuna hace que Alvaro finalmente dé con la llave indicada y pueda satisfactoriamente cerrar la puerta. Una vez cumplido aquel objetivo puede darse cuenta de que sea lo que fuere que estuviese en el interior de la habitación de concreto ha cesado sus movimientos y al parecer todo ya ha vuelto a la cama.

Alvaro se aparece en el umbral de la puerta de su habitación en el segundo piso, allí se encuentra Paula velando por el buen sueño de su hijo Andrés quien por fin ha logrado quedarse dormido nuevamente.


-Ayúdame a empacar las maletas, nos vamos…- Dice Andrés entrando al cuarto con prisa y muy asustado aún.


-¿Eh?, ¿qué ha ocurrido?- pregunta Paula procurando no levantar mucho la voz.


-Algo anda mal aquí, debí haberlo visto antes, pero debemos irnos antes de que pase a mayores…- responde Alvaro.- Paula, hay algo vivo en el interior del cuarto de concreto… lo pude sentir y oír claramente, primero fue una voz, luego unos pasos enormes que se arrastraban…


-¿Y luego que ocurrió?



-Cerré la puerta con llave y cesaron.- Contesta Alvaro.- amor, larguémonos de aquí ahora mismo.



Dispuestos a no perder mas tiempo ambos se dedican a la tarea de empacar todo nuevamente en la maleta, su hijo Andrés ya se ha despertado y comprende a la perfección de que algo no anda bien, mas guarda silencio y obedece en todo sin objeción alguna puesto que él también desea regresar a la ciudad lo antes posible tras la última experiencia que ha vivido. Al cabo de una hora ya han empacado todo y se dirigen al automóvil, una vez arriba es Paula quien advierte la ausencia de Max.


-Espera, Alvaro… ¿Dónde está Max?


-¡Diablos!, se ha quedado adentro…- dice Alvaro.- iré por él.


-No…- dice Andrés a la vez que se le escapa una mueca de temor.


-Mi niño, es el perro de la familia…- comenta Paula con voz maternal.- no podemos marcharnos a casa sin él y dejarlo aquí abandonado.


-¿Porqué no quiere ver a Max?- Le pregunta Alvaro a Paula sin comprender.


-Es que ha tenido una pesadilla donde le ha hablado cosas feas…


-¡No fue una pesadilla!- protesta Andrés.


Se instaura un breve lapso de silencio en el que ninguno de los dos padres sabe que hacer.


-Demonios… ¿Qué hago?- pregunta Alvaro.


-Nada, iré a buscarlo yo…- dice Paula levantándose de su asiento.


-No, espera…-le detiene Alvaro.- quédate aquí cuidando a Andrés… yo voy a buscar a Max.- concluye diciendo con una leve cuota de fastidio.


Alvaro entra a la cabaña y comienza a llamar al perro, pero no hay respuesta. Al recordar que desde hace un buen rato que no le ha visto, la posibilidad de que se haya encontrado en el interior del cuarto de concreto mientras cerraba la puerta con llave se asoma por su cabeza, lo que menos desea es aparecerse por esa habitación, sin embargo a la luz de los hechos de que no se encuentra en ningún otro lugar de la cabaña, cabe la posibilidad y casi de forma casi concluyente de que el can está adentro de ese cuarto. Alvaro camina lentamente por aquel estrecho pasillo y casi como por un designio de la suerte oye los ladridos de angustia del perro en el interior de aquel maldito cuarto. Coge la llave que corresponde a esa puerta teniendo la precaución de haberla marcado desde la última vez para no perder tanto tiempo y respira de forma profunda, la tensión sube por su garganta a medida que mete la llave en la cerradura, sin embargo no hace mas que girar la llave para dejar la puerta destrabada cuando una fuerza monstruosa e inhumana jala la puerta arrastrando con mucha fuerza a Alvaro hacia el interior, luego la puerta vuelve a cerrarse de golpe.

Han pasado ya casi 15 minutos y Paula comienza a desesperarse a bordo del automóvil, por lo que decide bajarse e ir a ver porqué ha tardado tanto su esposo en encontrar a Max.


-Amor, iré a buscar a papá – Le dice Paula a Andrés.- quédate aquí y no salgas, ¿bueno?


El niño asiente con la cabeza sin tener opción alguna.

La mujer desciende del automóvil y se adentra en la cabaña, llama a Alvaro desde la entrada, pero el silencio total es lo único que obtiene como respuesta, continúa avanzando y el sonido de la estática en la TV comienza a llegar a sus oídos. Paula sigue caminando lentamente hasta llegar a la sala donde está el Televisor encendido, puede ver la espalda de Alvaro quien al parecer se encuentra sentado en el sillón observando un canal de televisión con señal bastante defectuosa debido al área en el que se encuentran.


-¿Alvaro?...- pregunta Paula a cierta distancia, sin embargo su esposo no contesta.


Decide acercarse lentamente y a medida que avanza por uno de los costados logra observar parte del rostro de su esposo quien se encuentra muy absorto y atento a lo que sucede en la TV.


-¿Alvaro?... ¿qué ocurre?- pregunta Paula ya casi frente a él.


En ese instante su esposo deja de observar la TV y levanta su vista.


-¿Quieres ir a jugar al cuarto de concreto?- pregunta Alvaro.







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viernes 30 de octubre de 2009

El lago Córnico



CAPITULO 6







Alvaro se acerca a la cocina y se para en el umbral de la puerta, al parecer desea decirle algo a Paula respecto a la anticuada juguera, pero su voz se pierde en medio del ensordecedor ruido de la máquina. Decide tocarle el hombro a su esposa para que ella note que él está ahí a solo centímetros de distancia, mas Paula le contesta con un gesto de “espera unos segundos”.

En tan solo un breve instante ella detiene la acción del anticuado aparato, puesto que el jugo ya está preparado.


-¿Ahora sí?- Pregunta Alvaro sonriendo.


-Sí, dime. – contesta Paula.


-Pues que esa cosa mete mucho ruido, ¿Qué no empac…


En ese instante el alarido de horror del pequeño Andrés proveniente del segundo piso interrumpe el diálogo entre marido y mujer. Ambos se miran con espanto y luego se dirigen corriendo a toda velocidad a la habitación del niño. El primero en llegar es Alvaro quien al entrar ve a su pequeño hijo muy asustado sentado en la cama, luego entra Paula que de forma inmediata se dirige a abrazarlo.


-Andrés, ¿Qué ocurre, amor?- Le pregunta Paula rodeándolo con sus brazos.


El niño levanta su brazo derecho y con su mano indica lentamente a un rincón del cuarto, en él se encuentra Max, echado sobre un gran charco de vómito con sangre que momentos antes había devuelto por su hocico.


-Oh, por Dios… - exclama Alvaro acercándose al perro lentamente.- ¿qué habrá comido para enfermarse de esta manera?


-Mientras lo averiguas, me llevo a Andrés.- dice Paula llevándose de la mano a su pequeño hijo hacia el primer piso de la cabaña.


La tarde se dejó caer con lentitud en el lago Córnico, las aves en el cielo parecen huir de la cabaña en la que se encuentran Paula, Alvaro y el pequeño Andrés, quienes han debido sortear una serie de extrañas experiencias durante la breve estadía que llevan en aquel lugar.


El niño duerme en la cama de sus padres, mientras que ellos se encuentran abajo, en el primer piso sentados en el largo sillón.


-Es extraño…- comienza a decir Paula.- estos días han sido… extraños...


-Lo sé,… ¿deseas irte?


-¿Acaso tú no?


Tras una breve pausa, Alvaro contesta.


-Sé que han ocurrido cosas extrañas, Paula. Lo que te pasó a ti en el cuarto de concreto era como para salir huyendo esa misma noche, lo de Max ahora mismo en la habitación de Andrés….y sabes, he pensado que quizá esa habitación sea la causante de todo.


-¿la habitación de concreto?- pregunta Paula.


-Así es, mira ponte a pensar en una cosa - explica Alvaro.- Max estuvo la mayor parte del tiempo metido en esa habitación y fijate en lo que le ha pasado hoy…, la voz que tú oíste anoche también salió de ahí... lo mejor sería cerrar esa puerta con llave y que nadie entre.


-Es lo correcto.- responde Paula poniéndose de pié.- pero ninguna palabra de esto a Andrés ¿eh?, no quiero que se llene la mente con estas cosas, aún es un niño.


-Claro que no lo haré, ¿dónde vas?


-Iré a ver como se encuentra. Tú por mientras deberías ir y cerrar ese cuarto con llave.


Alvaro asiente con la cabeza y se pone de pié para dirigirse a la habitación de concreto. Paula por su parte sube las escaleras hasta el segundo piso en dirección a su habitación, que es en donde se encuentra su hijo. Al llegar puede ver con asombro que Andrés no se encuentra durmiendo como ella suponía, sino que estaba sentado en la cama llorando amargamente.


-Amor, ¿qué ocurre? – pregunta Paula sentándose junto a él en la cama.


-Vino Max y me dijo unas cosas muy feas…


-¿Eh?... ¿cómo dijiste?, ¿vino quién?- pregunta Paula sin entender muy bien.


-Vino el perro, ma… y se puso a hablarme…- Vuelve a insistir el niño entre sollozos, su rostro evidenciaba un profundo temor.


-Mi niño, ha sido solo una pesadilla… ya quédate tranquilo, amor, que no dejaré que nada malo te ocurra.


-¡No fue un sueño!- exclama Andrés dejando salir su miedo a través de un leve temblor físico.


-Amor, estás temblando, pero dime ¿qué ha pasado? – vuelve a preguntar una incrédula Paula.


-Vino Max y comenzó a decirme cosas sobre un lugar bastante feo…- comienza a decir el niño.- dice que la muerte como lugar físico existe, es una dimensión sin tiempo donde todas las personas, incluyendo niños como yo o más pequeños aún, son llevados desnudos en unas enormes vasijas cilíndricas a través de un espacio negro y húmedo… dice que nosotros lo visitaremos muy pronto, dice que nos vamos a morir…


Andrés termina su relato con un alarmante temor que le impide evitar dar esas convulsiones. Su madre se queda boqui-abierta, es imposible que un niño de la edad de su hijo haya podido inventar algo como lo que acaba de oír…





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viernes 23 de octubre de 2009

El lago Córnico




CAPITULO 5






Paula se queda inmóvil por un instante mientras un temor irracional hacia lo desconocido inunda su mente, de pronto algo se mueve tras ella a solo centímetros de distancia haciéndola gritar del terror.


-eh, ¿pero que ocurre, Paula? – Pregunta Alvaro a la vez que la sujeta por los brazos intentado calmarla.


-Por Dios, Alvaro ¡nunca vuelvas a asustarme de esa manera!- Exclama Paula apoyándose contra una de las paredes a la vez que intenta calmar los salvajes y furiosos latidos de su corazón.


-Desperté con mucha sed y no te vi en la cama, amor.- comienza a explicar Alvaro.- bajé por un vaso de agua y te encontré aquí… ¿Qué ocurre?


Paula dirige su mirada hacia la enigmática puerta que momentos antes se había abierto sola, sin embargo comprueba ahora con horror que vuelve a estar cerrada.


-No puede ser… ¡no puede ser! – exclama sin comprender nada de lo que ocurre mientras se acerca a la puerta para chequear con sus propias manos que ésta se encuentra completamente cerrada y en efecto como siempre estuvo, bajo un cerrojo que solo se puede vulnerar con su respectiva llave.


-¿Qué-o-cu-rre? – Vuelve a preguntar Alvaro acentuando cada sílaba para llamar la atención de Paula.


-La puerta… la puerta se abrió antes que llegaras.- dice Paula.- bajé porque alguien había puesto el calentador de agua y el silbido me despertó, fui a la cocina, lo apagué, luego oí unas voces que venían de este cuarto, vine a ver y Max estaba en un rincón muerto de miedo el pobre, me llevé su camita y al salir escuché una voz nítida que dijo algo extraño, te juro que la oí super clara y la puerta se abrió sola unos cuantos centímetros…


Alvaro permanece en silencio contemplando a Paula directo a los ojos por un instante, se podría decir que con una mirada bastante analítica.


-¿Qué tan loco acaba de sonar todo eso?- Pregunta ella.


-La verdad es que se oye bastante loco…- confiesa Alvaro.- es casi sacado de una película de terror o qué se yo.


-Ay, Dios… ¿porqué me tienen que pasar estas cosas a mí si eres tú el que siempre ha perseguido duendes, platillos voladores, y todas esas cosas raras?


Alvaro abraza a Paula de forma muy tierna y luego le da un beso en su frente, ambos abandonan el cuarto de concreto.


Pasamos ya al día siguiente. Alvaro ha decidido cambiar de planes y ha pospuesto el ir a entrevistarse con algunos vecinos aledaños a estos vastos terrenos con motivo de las extrañas luces zigzagueantes vistas hace unos días cerca del lago Córnico, para quedarse en casa y compartir con su esposa e hijo un sabroso asado al mediodía. Ambos quedaron en un mutuo acuerdo para conversar en profundidad sobre la extraña experiencia que tuvo ella anoche para después del asado, por la tarde.

-Papá, ¿no has visto a Max? – Pregunta el pequeño Andrés acercándose a su padre, quien se encuentra junto a la parrilla en plena faena de asar la carne.


-No, hijo… ¿ya viste adentro?


-No, ahora voy…


-Bien, oye…- le dice Alvaro.- pero si Max anda cansado, o simplemente no quiere jugar no quiero que le obligues ¿entendido?


-Si, papá.- contesta el muchacho y se mete a la casa.


Andrés pasa junto a la cocina y ve a su madre preparando algunas ensaladas sobre la pequeña mesa, por un instante piensa en preguntarle por el perro, pero al final desiste y prefiere no molestarle así que sus pasos se dirigen ahora hacia el segundo piso.

El niño sube lentamente los peldaños de la escalera hasta llegar al pasillo de la segunda planta, se acerca a su propia habitación, que es la que queda mas a mano, y entra lentamente en busca de su perro.


-¡Max!... ¡Maxie!... ¡sal a jugar!.- Exclama el muchacho buscando a su perro por debajo de la cama, sin embargo no tiene suerte pues, no se encuentra ahí.


Sin obtener respuesta alguna el pequeño niño se da la vuelta y se dirige a la puerta para salir, pero ésta se cierra de golpe y puede ver que tras ella y sobre una silla mecedora que ya había en el lugar, se encuentra Max sentado en una actitud bastante extraña y difícil de describir, y sus ojos observan y penetran singularmente en los ojos de Andrés.

Paula sabe que a su hijo y a su esposo le encantan los jugos naturales, así que como buena esposa y madre, consiente una vez mas a los dos hombres de su vida picando unas manzanas y depositándolas en una juguera. Enciende el interruptor y las aspas de la anticuada máquina comienzan a triturar y despedazar la fruta bajo el ensordecedor ruido que ésta provoca.






Próximamente CAPITULO 6


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viernes 16 de octubre de 2009

Hola, antes de comenzar deseo pedir mil disculpas por el retraso de este cuarto capítulo a razón de unos problemas personales que me alejaron un tanto del blog y d ela escritura, pero ahora la creatividad y la inspiración han vuelto por lo que agradezco mucho su paciencia y comprensión. Bueno, ojala les guste esta historia hasta su fin jeje.


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El lago Córnico


CAPITULO 4





Paula finalmente se dirige a la cocina para poner a calentar el agua, luego regresa a la sala donde Alvaro revisa con su vista clavada en la pantalla del TV algo que la cámara pudo haber grabado en los cielos. Ella se recuesta lentamente en el sillón y sonríe al ver a Alvaro tan concentrado en lo que hace.


-Es poco probable que la cámara haya grabado algo, amor…- dice Alvaro al percatarse que nada extraño sucedía en la cinta.- fue muy poco rato el que estuvimos afuera… quizá mañana…


-Pues mañana podrías grabar más, amor…- le dijo Paula apoyando su barbilla en el hombro derecho de él.- ahora vamos a la cama y tómate el café ahí… estoy muerta con esto del viaje, de desempacar, de esa habitación de concreto, etc.


Ya es medianoche y Paula sueña con algo que se agranda de a poco hasta ser algo gigante y luego se achica y se achica hasta que logra calmarse, pero luego se agranda y se agranda cada vez mas hasta que explota y en ese instante despierta de súbito. A su lado se encuentra Alvaro durmiendo plácidamente mientras que en ese instante a sus oídos comienza a llegar un silbido de origen extraño, tarda varios segundos en poder reconocerlo hasta que finalmente se da cuenta que es el calentador de agua que está dando aviso desde la cocina sobre la ebullición. Extrañada y un poco aturdida aún, sale de la cama lentamente para luego ponerse una bata y bajar al primer piso, ¿será que el pequeño Andrés se despertó en la noche y deseaba tomar algo caliente?, antes de bajar pasó por la habitación de su hijo y con sus propios ojos pudo comprobar que este dormía profundamente.

Luego de eso rápidamente baja las escaleras y se dirige a la cocina, ahí se encuentra el calentador de agua hirviendo casi furiosamente, por lo que Paula no hace mas que apagar la cocina con un poderoso sentimiento de confusión en su mente. Apenas y lo hace, cuando desde el pasillo, mas específicamente desde la habitación de concreto oye unas voces que murmuran algo in-entendible. Paula se para en el umbral de la cocina y agudiza su oído para intentar captar algo de las voces, pero estas se callan. La mujer lentamente avanza por el pasillo intentando calmarse, diciéndose una y otra vez que estos son los síntomas de un viaje medio estresante y que desde mañana comienza a olvidarse de todos los asuntos de la ciudad para poder descansar como corresponde.

Paula llega a estar a 80 centímetros de distancia de la puerta de la habitación de concreto y nota que se encuentra media abierta. Por una extraña razón no desea entrar, así que llama a Max para que él sea quien salga al pasillo, lo intenta un par de veces con la voz apenas saliendo de su garganta, sin embargo como respuesta obtiene unos ladridos agitados de su perro, tal pareciera que es ahora él quien llama con desesperación a su dueña.

La mujer logra juntar el suficiente valor como para atreverse a entrar de golpe al cuarto y así lo hace, entra empujando la puerta con violencia y la recibe una fría atmósfera. Paula se queda de pié en medio del cuarto observando todo por un instante, Max quien se encontraba en un rincón con sus orejas agachadas y recostado en el suelo, lejos de su cama, se pone de pié y se acerca rápidamente a Paula con una alegría desbordante para ser un simple animal.


-¿Qué pasa, nenito?... ¿tenías frío?... ven, ve adormir al sillón, casi me matas del susto acá.- le dice Paula a Max mientras acaricia su lomo.


Acto seguido la mujer coge la cama del perro, mas las frazadas y luego se aproxima a la puerta para salir, mas es en ese instante cuando puede oír claramente una voz que dice:


-…es atemporal


Paula deja caer todo al suelo, mientras que se da vuelta para observar de nuevo a la habitación. Se encuentra parada con su rostro lleno de horror y afirmándose con una mano en el umbral de la puerta, cuando es testigo de cómo la puerta cerrada que hay en el interior del cuarto se abre por unos cuantos centímetros.





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