El lago Córnico
CAPITULO FINAL
La extraña voz terminó de hablar alargando la última sílaba de su frase final hasta fundirla con la maligna y monótona vibración de aquella siniestra dimensión. Poco a poco Paula abre sus ojos y vuelve a la realidad, aquel enigmático sueño le ha descubierto una realidad terrible y trágica, el cuarto de concreto que se contrapone con el material del cuál esta hecho el resto de la cabaña, es un pasaje para que entidades sobrenaturales invadidos por la frustración y envidia tengan la oportunidad de regresar una vez más al mundo del cual fueron arrebatados usurpando los cuerpos de las personas vivas que tengan la mala suerte de caer en aquella trampa.
Paula sale de su escondite y con mucha cautela se acerca hasta la puerta de la habitación con una clara intención de querer huir, piensa que desde que se durmió ha pasado ya un buen rato y es probable que las criaturas bien se hayan devuelto por el portal de aquel cuarto de concreto a su dimensión de origen. Con mucho cuidado y procurando no hacer ruido, Paula abre la puerta y sale al pasillo del segundo piso para aproximarse a la escalera y descender a la planta baja. Poco a poco comienza a bajar los peldaños de la escalera y cuando está llegando ya al último, el sonido de un cerdo comiendo le hace poner los pelos de punta. La mujer no logra entender qué hace un cerdo dentro de su casa, el temor y el cansancio psicológico impiden que su mente funcione con lucidez en estos momentos por lo que decide proseguir con el plan principal: huir de la cabaña.
Paula debe atravesar el umbral que da a la mesa del comedor para poder alcanzar la puerta de la entrada principal de la cabaña, y es precisamente desde ahí de donde provienen los ruidos de cerdo comiendo, se prepara para pasar corriendo hasta alcanzar la salida, mas la curiosidad que le provoca ese repugnante sonido de animal hace que con mucha cautela se asome a ver de que se trata. Con horror comprueba que sobre la mesa del comedor se encuentra su hijo Andrés comiendo con la mano un montón de excrementos y heces que el mismo ha defecado sobre el mantel, Paula no sabe como reaccionar, conmovida por la impresión y el asco no se da cuenta de que por detrás se ha acercado Alvaro quien la toma por los brazos.
-Ahora nos acompañarás al cuarto de concreto.- amenaza Alvaro.
Andrés salta de la mesa y se arroja sobre su madre quien junto con Alvaro logran reducirla, a pesar de las patadas y bruscos movimientos que hace ella para intentar liberarse entre gritos de auxilio. Padre e hijo llevan a la mujer contra su voluntad hacia la habitación de concreto, al entrar se comienza a oír una leve vibración que poco a poco va aumentando en intensidad hasta hacer vibrar los cristales de la cabaña. Andrés se acerca a la puerta de aquel cuarto maldito que por tantos momentos permaneció cerrada y que ahora se descubre en plenitud ante los ojos de Paula, al abrirla una luminosidad roja cegó por completo los ojos de la desgraciada mujer quien clamaba por ayuda y piedad, sin embargo entre Andrés y Alvaro la empujaron hacia el umbral de aquella puerta y la luminosidad roja absorbió por completo su cuerpo, apagando con ello sus histéricos llantos.
Al cabo de unos segundos volvió a emerger desde esa luminosidad Paula, esta vez sonriendo.
Llegó el fin de semana y con ello también Nicolás, el dueño de la cabaña y amigo de Alvaro. Bajó de su automóvil y se dirigió a la entrada de la cabaña para reunirse con Alvaro y ayudarle en su investigación ufológica tal cómo se lo había prometido para este fin de semana. Mientras se aproxima a la cabaña, ve que desde su interior salen Paula, Andrés y su amigo Alvaro con las maletas hechas, tal parece que se van.
-Hey, Alvaro ¿Cómo estás?- saluda Nicolás acercándose a la familia.- perdón por no haber venido antes, ¿qué tal la cabaña, les ha gustado?
-Pues, no ha estado mal… no ha estado mal.- responde quien dice llamarse Alvaro.- ahora si nos disculpas…
La familia sigue su camino hasta el automóvil en el cuál llegaron. Nicolás se queda sorprendido.
-Pero… espera, ¿se van ya?, se suponía que íbamos a investigar los avistamientos de OVNIS en esta zona…- reclama Nicolás.
-No ocurren muchas cosas interesantes en el lago Córnico…- responde quien dice llamarse Paula.- te aburrirás mucho estando aquí…
-Ya veo…- dice Nicolás haciendo una breve pausa sin comprender aún nada de lo que ocurre.- ¿Y Max?... ¿el perro no había venido con ustedes?
-Max ha de estar bien… -dice el niño quien se hace llamar Andrés.- sabe cuidarse muy bien solo… por cierto si te aburres podrías ir a la habitación de concreto.
Los tres miembros de la “familia” se miran y sonríen maliciosamente antes de irse.
FIN

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